
cosas nuevas para escuchar
25/11/05
En este momento me cuesta describir lo que está pasando. En este vaivén de emociones cada vez me convenzo más de una cosa "no es fácil vivir". Para nada fácil. Mientras un millón de cosas pasan dentro de uno, y enzima que cada una tira para su lado, hay que saberlas mantener ahí ordenadas o como se pueda para no explotar en una incongruencia de acciones en medio de la calle. Imagínese, ¡qué vergüenza sería! tratar de caminar por la vereda con esas explosiones manifestándose libremente a través de nuestro cuerpo. Pero, aunque no sea un tema de charla común entre los hombres, le debe pasar a todo el mundo, o por lo menos eso espero. ¿Saben quién tiene la culpa de todo esto? Sí precisamente ese: el cruel Amor. Tan lindo te lo pintan en las tarjetitas del subte pero cuando estás por hablarle a una chica, o tratar de besarla o simplemente marcar su número de teléfono ¿quién se hace cargo del despelote que se te arma en al panza? Ah y ni se te ocurra después comer algo porque ahí estás hecho, imposible tragar bocado, aunque la muchacha ya se haya ido el cuerpo se empecina en mantener ese nudo en el estomago y la mirada perdida en las cosas que no pasaron, dejando tarea de la alimentación como un acto de pura obligación que no se nos hará fácil llevar a cabo.
La verdad me cansé de la humanidad y su histeriquismo amoroso, prefiero sin lugar a duda mantener la cordura encerrado en un zoológico.

Podríamos jugar varias lunas a existir, pero la fantasía de lo no tangible es mucho mas bello que la mentira de la vida. Nunca me di cuenta de lo estetico de una copa inundada de vino y boca. La oscuridad de un bordó bien causado puede llegar a enloquecerme haciendome olvidar los minutos, como la aparición en escena de un beso nunca dado o el flameo consatante de las frías flores en invierno.
Nunca desperté tan triste por el solo hecho de despertar. Al abrir los ojos como un libro viejo una angustia superlativa condenó a mi cuerpo a la sórdida tarea de aceptar la realidad como tal y dejar aquel sueño abandonado en algún rincón del inconsciente. No lo podía creer se había esfumado todo en un literal abrir y cerrar de ojos. Me pregunté de dónde había tomado su forma ya que durante el sueño me había resultado familiar, aunque esto no signifique nada ya que es común en los sueños. Pero era distinta, su inocencia de pueblerina, su simpleza comprometida se me había marcado en mí a flor de piel. Ya todo era en vano, cuánto daría por volver a vivir en ese sueño. Dando los primeros pasos, más resignados que fastidiosos, comencé a conjeturar sobre su procedencia porque claro está que debía existir, no podría ser de otra manera. Pero ¿qué sucedería si un día me la cruzara en la calle, o en algún colectivo? debía tener algún plan, porque no podía correrla a llantos diciéndole ¡me enamoré de ti en un sueño ¿cuándo nos casamos?!
Era inútil. Ahora bien supongamos que me encuentro con su doble en la realidad y por esas cosas de la vida logro entablar una charla cualquiera, como esas de ascensor ¿qué sucede sí resulta ser otra? ¿Me entienden? Sí otra, no físicamente sino por dentro. En lugar de esa simple enamorada, humilde y sumisa; me encuentro con su vil copia fanfarrona, déspota, cruel y fanática de su Yo. En ese caso sería más complicado porque todos sabemos que en algún lugar del mundo hay una persona extremadamente parecida a uno pero esto no quiere decir que igual por dentro.
Ya a todo esto me daba cuenta que me había cepillado los dientes durante media hora por reloj. Despabilándome como pude seguí mi investigación mental pero volví a caer en la impotencia. Era tan hermosa, si la hubieran soñado aunque sea un ratito como la soñé yo me entenderían. ¿De qué sirve la vida si no podemos hacer realidad los sueños?
Un cuarto desordenado de sonrisas,
una cama mal deshecha.
La maceta rota de olvidos,
una flor encriptada en soledad.
La mañana se esfuma en las paredes llenas de humedad,
la tarde se hace noche en las lágrimas,
y la noche no amanece como antes.
En la ventana se reflejan los vidrios rotos,
las palomas de los sueños y el pasado hecho mentira.
Camisas y remeras decoran los suelos profundos,
la tristeza de un placard rechazado.
y un mate lavado en la mesita vieja.
Basta con gritar para que los deseos se choquen con los fantasmas.
Basta sólo con gritar...
"Frases y más frases se tropiezan en mi cabeza. No tan lejos el silencio tortuoso de un teléfono viejo me obliga en perderme en conjeturas mal hechas. Los restos hechos cartón de la noche y la inmovilidad de las cosas, el viejo dibujo que te robé de un recuerdo y la pantomima de una revista. Me enloquece que sea así... "
Luego de escribirlo todo y tirarlo bajo la mesa cerró la escena de un portazo. Corrió por las escaleras y al llegar a la puerta se detuvo con ansia a tomar aire. Encendió un cigarrillo. "Buen día, (...) gracias" Se puso a leer el diario, la tapa desdibujaba una noticia que quizá lo hubiera alegrado en otros tiempos. Camino dos o tres cuadras hasta que por fin logró perderse...
Eduardo Schamesohn
Caro buen día, no quería dejar pasar ocasión para contarte lo que me sucedió anoche. Anoche conocía al flamante arquitecto "Eduardo Schamesohn", internacional por sobre todo. Este hombre, que le encantaba condimentar sus palabras con los distintos idiomas que lo habían acompañado durante sus cincuenta años de viajes por el mundo, se acercó a preguntarme sobre el libro que yo estaba leyendo varias veces hasta que la espera del colectivo nos obligó a la charla mas fluida. "Tengo más de dos mil libros en casa" solo bastó con que diga eso como para que dos pensamientos se cursaran por mi cabeza, de los cuales vos eras protagonista de uno y el otro me obligaba a conoce a este caricaturesco anciano de ochenta y dos años -según me lo informó él- que no paraba de ponerse y sacarse unos inmensos anteojos y confundir a lo lejos cualquier cosa con el colectivo. "Haceme caso no insistas en decorarte la cara, afeitate" una de las cosas que me dijo antes de invitarme a subir a un taxi ya que vivía a cuadras de casa. Amigo intimo de la pianista Martha Argerich me mostró el folleto del concierto que dio uno pródigo chico de trece años en uno de los edificios "mas lindos que vi en mi vida" según lo describió él a lo que agregó "nunca dejes de ir si podés, es hermoso como está construido". Obviamente como bueno hombre mayor aprovechó la ocasión para repetir su condición de arquitecto y empezar a enumerar sus más grande logros entre los que se encontraban un aeropuerto y varios hospitales por el mundo. Llegó el colectivo antes que el taxi pero el hombre perseverante insistió en pagarme el boleto. Me contó sobre un par de amenazas de muerte que tuvo en los ángeles, sobre la muerte de su esposa, pero sobre lo que más felicidad le daba era hablar era de su hijo que adoptó en Tonga "un tipo muy macanudo y muy serio" decía orgulloso cada vez que hablaba de él. De repente ya graduado de Abuelo mostró con ojos llorosos fotos de su nieto y de su hijo, ambos negros por donde se lo mire y el nene con unos cachetes enormes que me iría hasta Francia sólo para pellizcárselos -ah si me olvidaba ellos residían en Francia-. Nos bajamos juntos en Rivadavia mientras me contaba que estaba muy apurado porque esperaba una llamada de Cuba ya iban a publicar un libro de él, desgraciadamente no pude hondar sobre su libro porque el hombre se fue pero en el saludo me dijo muy seriamente mientras me estrechaba su mano "Disculpame que no te invite a mi casa ahora pero estoy muy cansado, te doy mi tarjeta y llamame, eso sí nunca al horario de siesta y no te olvides de afeitarte"
"Mañana te paso a buscar tengo que hablar con vos. Pero no esperes que te diga nada, solo quiero arrepentirme cuándo empiece a atravesarme tu mirada..."
Tierra húmeda con lágrimas de carbón, la felicidad daba sus primeros síntomas
Las manos ya gastadas no se rendían. Sus palmas casi arenosas percutían sobre el parche curtido del tambor para dar pie a las primeras notas de una guitarra desafinada. Las voces bailaban unas con otras formando figuras en los pensamientos de dos o tres personas que sin querer no podían desprenderse de la música. La tarde ya daba sus últimas muecas a lo lejos y poco a poco le cedía le paso a la imponente luna que pronto sería la principal atracción. A lo lejos un joven trataba de vencer sus miedos para acariciarle la mano a una mulata que sentada a su lado no perdía de vista la música que los invadía. Igualmente todos sabían para cuando la luna se empiece a llevar los aplausos el beso se consumaría.
Más allá atrás del sauce dos niños correteaban y jugaban a tirarse con ramitas, aunque cada tanto quedaban hipnotizados con la voz de los charangos. Ya las estrellas se habían multiplicado y daban un increíble espectáculo en el cielo que celaban a las nubes del día.
La gente se conocía, era hermoso ese sentimiento que mojaba el aire. Aunque quizá algunos se habían visto jamás, la alegría los presentaba y la música los invitaba a bailar aunque sea con las miradas...
Noche rodeada de imaginarias estrellas en éste cielo oscuro de ciudad, solamente se encontraba frente a él un ramo de rosas que nunca llegó a entregar. ¿Cómo podía haberlo imaginado, qué justo aquel día iba a ser? Sus lágrimas caían cargadas de pesados recuerdos gusto a helado de frambuesa y los tacones de sus zapatos no paraban de hacer sonar las baldosas cluecas de la cuadra. Su paso cada vez mas retraído era acompañado por una respiración de resignación. Dejaba caer pétalo por pétalo casi sin darse cuenta, hasta que su mano, dando un paso en falso bien pensado, dejó caer los restos.
¿Cómo iba a suponer que la luna estaría tan llena para dejarlo al descubierto en su reflejo?
Ahí se encontraba él, con los sentimientos pudorosamente desnudos despilfarrados por el barrio. Y allí tan lejos, como nunca lo fue una esquina, la causa de tal desazón.
¿Y si te dejas quemar con fuego?
¿Y si por una vez te dejas empujar por tus impulsos?
Entonces reconstruye un poco tus labios y besa la ceniza que dejas a tu paso.
Encuentra tu tranquilidad en el caos,
hasta que la llama se abra en dos porque la sinceridad pasó por ella.
Enfréntate a la vida con la vida y no con muerte,
déjate peinar con el silbido de los árboles.
Sé manso y sé incendio cuando lo necesites.
Únete a tu mitad para consumar vida en sus cuerpos,
préndete verde en la esperanza por lo que luchas,
y no dudes en salir del camino de la rutina, mirando con tus ojos amarillos la otra cara de la vida.

Pon tus pies sobre el suelo,
dejándote invadir por su atracción
comienza a respirar desde ahí abajo,
floreciendo como una semilla.
no importa si al rededor pasan automóviles
o gente apurada
que se dirigen a un lugar que ya conocen,
al mismo de todos los días
ignorando el otro paisaje.
si detienes tu mente unos instantes
y te dejas acariciar por el viento
que sopla a pesar del resguardo de los edificios
veras que el suelo te respira
que sos vos su aire vital...
carol.


Suave gusto a vino,
con olor a recuerdo,
tu boca perdida entre la copa y el néctar
no dejaba de invitarme
La sigo y la seguiría toda la vida,
me ahogaría junto a ella
reencarnando en sus labios
húmedos y mentirosos.
Morimos juntos con el ocaso de tu copa,
tus ojos brillaban lívidos, insinuantes
mientras me perdía
soñabate despierto.,
te tomé la mano, te manché con mis susurros púrpuras
y cruel me condenaste a morir sobre un sofá gastado de recuerdos

movimientos, gente que necesita salir a la calle a gritar, no contengamos los gritos, no aceptemos la paranoia impuesta por los miedos, el panico que suponen los "duros",todos estamos bajo el mismo cielo, iluminados por el mismo sol durante el dia y las mismas estrellas por la noche.La injusticia engendra horror y bronca y no hay que esperar explotar. Salgamos y luchemos, cada uno desde donde pueda y como pueda y quiera...
Muerte y vida de mis palabras
(Con esa pizca de mentira que tienen las autobiografías. ¿Y qué puedo pedirles, si les encanta disfrazarse con metáforas?)
Sordas, teñidas con un falso placer que no le corresponde, perdidas, encerradas, opacas. Apagados veleros en él agua, que el viento ya no mueve como antes.
Luego una mano, caricias si querer serlas, gratis, agradecidas, luz propia, natural, una causa, un motivo. Una pared, transparente e impenetrable, las deja verlas ahí afuera, a ésas que son tan tuyas que no te pertenecen, como tampoco a mí las mías.
Y al fin el deseo consumado, libertad, aire, las rodean, las olfatean, las quieren y se enjuagan las mentiras juntas. Se tiran, se sueltan, se corren y se pierden. Se quieren, y bailan juntos. Ya no existe el tiempo. No hay tiempo. El todo es mas fuerte que el acá y el ahora, que el donde y cuando.
Y es así como es que viven ellas.
Un día como hoy
Suena el despertador (con un sonido un poco molesto), el tic-tac estuvo sonando
incontables veces en mis sueños... suena un poco desagradable. Pero en fin, son recién las 6 de la mañana.
Pongo play en mi cabeza y casi de memoria empiezo a dar a luz al combo de todos los días, la radio esta vez me dice que tengo que odiar a los piqueteros y sentir pena por el tipo que no pudo llegar a horario a su trabajo. Sin embargo siento pena por el hecho de haber llegado a ésto (como si fuese hermoso cortar una calle con 40 grados de bronca), y siento odio por todos los que lo hicieron posible; por los que fueron vendiendo el país de a poco casi sin darnos cuenta (tanto que volvimos a pedir otra canción más luego de haber terminado el primer show)… pero éstas cosas no las aprendo diariamente en la radio… ¿en la televisión?... de los diarios no hace faltar hablar…
Luego salgo de mi casa agobiado por las realidades transformadas que me dicta el Cuarto Poder, saliendo a la defensiva de “negros”, “pobres” y “locos” pensando que son los enemigos de la sociedad, creyendo también que
Una profesía parece haber surgido de la cabeza de Orwell allá por 1984, luego de leer un idioma que no es el mío… es un poco mas nefasto, algo así como: “olaa, kcs? tb? Sho re felizz i contenta de vert… no t kreaz q me olvide, mi hrno nunk me pasa tus msj, bueno salud2 tkkk!!”
El mayor temor es que nadie nos obligó directamente a humillarnos así, como en la novela, si no que el facilismo lo puede todo, lo que cueste menor esfuerzo y/o tiempo sea bienvenido estos tiempos. (Otro ingrediente más en esta ensalada de humanos).
El Estado no trabaja solo, cuenta con el arma de manipulación más grande que existe y es el que se ejerce sobre las mentes. La mente, lo que hace al hombre pensar, eso es lo que quieren frenar teniéndome horas frente al televisor enterándome con quien estuvo Susana Jiménez mientras noviaba con el Corcho Rodríguez, y quitándome tiempo para descansar el balero, mirar a la nada, leer un libro, amar, sentir… pensar.
Todos caminamos hacia el precipicio, queriendo ser felices… queriendo ganar plata, laburando hasta el cansancio mental, progresando, facilitando tareas, comprando permanentemente los inventos televisivos, en el tiempo libre nos mentimos un rato leyendo el diario, mirando el noticiero, odiando a los negros, a los faloperos, a los condenados por vaya uno a saber porqué. Eso es lo que compramos diariamente, día tras día, segundo tras segundo, confiando en lo que nos dicen, limitados, engañados, encerrados por los medios, el estado, la policia corrupta, las obligaciones, los horarios, las corridas… en fin, el estrés, el mejor aliado de nuestros enemigos, el mejor aliado de los que quieren poner un freno a nuestras mentes…
La tenue luz de dos velas transformaban nuestras formas en otras formas fantasmales o puede ser que lo fantasmal sea lo verdadero, y se traduzca en formas mas agradables para seducirnos entre nosotros. Todavía sentados nos acerco un libro que le servia de presentación, se mostraba al principio sin demasiadas ganas de hablar o mejor dicho de repetir una vez mas lo que repite hace mas de veinte años a los que caen en su casa y forman parte de su familia mientras dura la estadía en Humahuaca, puede ser un día, pueden ser meses, pero la intensidad se vuelve inmensa ,da la sensación de haber estado ahí, o de no poder no haber estado ahí , pero estuvimos, su aire de sabio no puede decirse si es verdadero o falso, simplemente es “...a cada sucesiva derrota hay un acercamiento a la mutación final, y que el hombre no es, si no que busca ser, proyecta ser manoteando entre palabras y conducta y alegría salpicada de sangre y otras retóricas como esta...”( j. Cortazar) lo confundí con el personaje de un cuento y quizá el mismo confundió su vida con ese personaje, un poco queriendo y otro poco no .
Rufina observaba todo esto desde otro plano mas allá de nuestro, un plano donde le eran iguales el fuego y los peces, donde la coca le era el mejor dulce y un gato el hijo mas bueno...